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Una
presión insuficiente es un factor de riesgo, ya que
un neumático mal inflado está sometido a flexiones
demasiado importantes. La mayoría de los reventones
están causados por un bajo inflado.
Esta verificación debe efectuarse con los neumáticos
fríos, que hayan rodado un máximo de 2 a 3 km.
En caso de un control en caliente, añadir 0,3 bar a
la presión recomendada. No olvidar la rueda de repuesto.
Una disminución de la presión se debe a la difusión
natural del aire inflado a través de los componentes
del neumático, los cambios de temperatura ambiente
o, incluso, por pequeñas perforaciones que, en los
tubeless, no implican un desinflado inmediato, pero pueden
provocar daños irreversibles.
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